15 Jan
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¿Alguna vez te has preguntado qué sucede con el cerebro traumatizado cuando un soldado regresa de la guerra? A menudo, lo que se ve es que con cada despliegue, el lóbulo frontal se vuelve más lento. Esto significa que los veteranos no pueden prestar atención a lo que tienen delante, lo que les dificulta participar en la vida cotidiana. Sin embargo, cuando un soldado está expuesto a eventos aterradores, como un sonido fuerte y repentino, su lóbulo frontal se activa. Al final del día, cuando alguien está traumatizado y no experimenta peligro, el cerebro no funciona. Pero cuando la misma persona siente peligro, el cerebro ha sido programado para actuar como un especialista en lidiar con el peligro.

Aquí es donde entra en juego la tecnología moderna, como los electroencefalogramas (EEG) cuantitativos. Un electroencefalograma (EEG) es esencialmente un sistema de mapeo cerebral que puede mostrarle el cableado activo del cerebro. Cuando alguien recibe un EEG, esta tecnología medirá las ondas cerebrales en la parte posterior de su cerebro, la sección del cerebro que está configurada para esperar peligro.

Si el EEG detecta ondas cerebrales rápidas que se asemejan a un trauma, lo que podemos hacer es volver a cablear el cerebro. Cada vez que una persona traumatizada haga ondas tranquilas, relajadas y tranquilas en su cerebro, obtendrá una recompensa. Con esta tecnología, ahora podemos moldear el cerebro para que tenga una configuración diferente y un cableado diferente, por lo que ya no está configurado para esperar peligro, sino que está configurado para estar abierto a nuevas experiencias. Esto se llama retroalimentación neuronal o Neurofeedback en inglés.

Mira el video completo (En inglés).


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